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Las empresas empiezan a exigir a la IA algo más que eficiencia o reducción de costes: resultados medibles para el negocio.

Según el informe Value of AI Report 2026, elaborado por SAP y Oxford Economics, las organizaciones esperan multiplicar por 2,5 el retorno medio obtenido de sus inversiones en IA durante los próximos dos años.

 

El estudio apunta a una evolución relevante también para sectores tecnológicos como la integración AV. A medida que la IA se incorpora a salas de reuniones, centros de control, espacios corporativos, retail o infraestructuras audiovisuales, el debate empieza a desplazarse desde la incorporación de nuevas funcionalidades hacia una cuestión más concreta: qué valor aporta realmente esa inteligencia al funcionamiento del espacio y a sus usuarios.

 

Según SAP y Oxford Economics, las empresas esperan obtener durante 2026 un ROI medio de 6,3 millones de dólares, equivalente aproximadamente al 21% de una inversión media estimada en 28 millones de dólares por organización.

Dentro de dos años, la previsión es que ese retorno alcance una media de 15,9 millones de dólares, aproximadamente un 38% de la inversión, lo que supondría multiplicar por 2,5 el retorno actual.

 

La IA agéntica gana peso

El informe destaca el crecimiento de las expectativas alrededor de la IA agéntica, es decir, sistemas capaces no solo de analizar información, sino también de ejecutar determinadas acciones de manera autónoma dentro de unos objetivos definidos.

Las expectativas de ROI asociadas a esta tecnología han aumentado del 10% al 17% en un año. Las empresas encuestadas estiman que podría generar un retorno medio de 17,6 millones de dólares durante los próximos dos años, más de cuatro veces la estimación realizada el año anterior. Este desarrollo puede resultar relevante para entornos tecnológicos cada vez más automatizados.

 

De la IA en el software a la IA dentro de los espacios AV

Desde la perspectiva de la integración audiovisual, esta evolución plantea una cuestión interesante. La inteligencia artificial ya está apareciendo en diferentes capas de las instalaciones AV: cámaras con seguimiento automático, procesamiento inteligente de audio, transcripción y resumen de reuniones, gestión de contenidos, análisis de ocupación, automatización de salas, diagnóstico de sistemas o herramientas que ayudan a optimizar la operación de determinados dispositivos.

El siguiente paso probablemente será medir esas capacidades por los resultados que generan, y no únicamente por su presencia dentro del producto. Para un integrador AV, eso puede significar que el argumento de un proyecto cambie progresivamente de “este sistema incorpora IA” a cuestiones más concretas:

  • cuánto tiempo de operación puede ahorrar;
  • cuánto reduce las incidencias o los desplazamientos técnicos;
  • cómo mejora el uso de las salas;
  • qué tareas puede automatizar;
  • cómo facilita la colaboración;
  • o hasta qué punto mejora la gestión de una infraestructura audiovisual distribuida.

ia agentica 2 HIEn centros de control, por ejemplo, la IA puede ayudar a ordenar y priorizar información. En espacios corporativos puede automatizar cámaras, audio o configuración de reuniones. En retail puede intervenir en la personalización y gestión de contenidos. Y en instalaciones de mayor escala puede contribuir al mantenimiento predictivo o a detectar anomalías antes de que se conviertan en una incidencia operativa.

Aquí aparece una consecuencia relevante para el integrador: la IA puede convertirse en una capa más de la infraestructura AV, pero deberá justificar su utilidad en términos operativos y económicos.

 

El éxito ya no se mide solo por el ahorro

El informe de SAP refleja ese cambio de enfoque. Aunque un 69% de las organizaciones se declara satisfecho con el retorno obtenido hasta ahora, un porcentaje prácticamente idéntico, el 67%, considera que todavía no está aprovechando el potencial de la inteligencia artificial. Además, solo un 22% de las empresas encuestadas discrepa de la idea de que el retorno de la IA deba medirse cada vez más por el valor generado para el negocio, y no exclusivamente por el ahorro de costes.

Entre las áreas donde las empresas perciben mayores beneficios aparecen la generación de conocimiento y la toma de decisiones, la relación con clientes y potenciales clientes, la productividad y la rapidez en la ejecución e implantación de proyectos.

 

Una nueva pregunta para los proyectos tecnológicos

El cambio resulta significativo porque puede acabar afectando también a la manera de justificar inversiones tecnológicas.

En integración AV, durante años buena parte del valor de un proyecto se ha medido mediante parámetros como calidad audiovisual, fiabilidad, cobertura, facilidad de uso o capacidad de colaboración.

Con la incorporación progresiva de IA, probablemente habrá que añadir una pregunta más: qué retorno genera la inteligencia incorporada al sistema.

No necesariamente tendrá que expresarse siempre en ingresos directos. Puede traducirse en menos tiempo de soporte, mayor utilización de espacios, reducción de tareas manuales, mejor productividad, menor tiempo de respuesta o una experiencia más sencilla para los usuarios.

 

Ese cambio de criterio puede terminar siendo más importante para el mercado AV que la propia aparición de nuevas funcionalidades de inteligencia artificial.

 

El Value of AI Report 2026 se basa en una encuesta realizada a 2.600 directivos de organizaciones de 13 países.

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