Las luces arquitectónicas de esta compañía otorgaron mayor volumen a un llamativo belén de arena
Con motivo de las pasadas Navidades, la Ciudad del Vaticano creó un belén único y original en la Plaza de San Pedro, con una característica fundamental distintiva: estaba hecho de arena. El belén fue donado por el municipio de Jesolo (Italia), que lleva 17 años celebrando las Navidades con el Belen de Arena de Jesolo, una exposición de escenas del nacimiento de Jesús realizadas en arena por artistas de todo el mundo.
Por tanto, cuando se colocó una gran caja de arena en el medio de la plaza más famosa del mundo a finales de noviembre del año pasado, todos sabían que San Pedro sería el anfitrión de un invitado adicional.
El trabajo fue creado por un equipo de artistas, quienes fueron moldeando el bloque de arena para crear una verdadera escultura tridimensional. El belén se encontraba en una estructura de aluminio con cortinas motorizadas que protegían la escultura de los elementos externos.
Tras un análisis de diferentes tipos de luz, el arquitecto Carlo Tagliapietra optó por las luces ODEON FLOOD de Claypaky, una iluminación que, en palabras de los escultores, es "la más efectiva que se nos podría haber proporcionado para mejorar nuestro trabajo”.
El arquitecto Carlo Tagliapietra examinó muchas formas de iluminar el trabajo con diferentes tipos de luz. Al final, se decantó por las unidades ODEON FLOOD de Claypaky, una compañía perteneciente al Grupo Osram. Gracias a su modo dinámico de luz blanca, Tagliapietra pudo seleccionar el mejor tipo de luz que combinara con el color de la escultura.
ODEON FLOOD es una línea completa de luces compactas fabricadas por Claypaky para uso arquitectónico. Están disponibles con diferentes unidades ópticas (15°, 25° y 35°) y varios acabados de superficie. Estas soluciones incluyen la tecnología LED multi-chip de alta potencia de OSRAM, que proporciona una mezcla de color excelente y permite control electrónico del de brillo.
Las unidades resultan idóneas para iluminar monumentos históricos y artísticos, edificios públicos y privados, puentes, estructuras arquitectónicas, parques y jardines. Sus índices de protección IP65 y IK09 y su temperatura de trabajo (de -25 °C a +50 °C / -13 °F a +122 °F) garantiza una vida larga y seguridad a lo largo de los años, incluso en condiciones climatológicas particularmente adversas.
Mayor volumen y profundidad gracias a ODEON FLOOD
En el caso del belén de la Plaza de San Pedro, se utilizaron ocho unidades MINI RGBW ODEON FLOOD con un ángulo de haz de 25º para iluminar la escena desde arriba, y un modelo con 15º de ángulo de haz se ubicó apuntando a la cuna. El ajuste preciso de la intensidad de la luz y el cruce exacto de los haces otorgaron volumen y profundidad a la escultura.
El proyecto fue desarrollado por OSRAM a través de su marca Claypaky, y supervisado por el arquitecto Carlo Tagliapietra con el respaldo del departamento de Servicios Técnicos de la Ciudad del Vaticano. El equipo creativo trabajó duro para reducir las sombras producidas por la escultura tridimensional en las áreas de bajorrelieve.
Carlo Tagliapietra y Massimiliano Biava consideraron que la escultura constaba de tres secciones conceptuales, manteniendo la temperatura de color constante en el medio para la cuna y usando un blanco más cálido en las otras secciones.
Durante la etapa de programación, Carlo Tagliapietra y Massimiliano Biava, Jefe de Proyectos de Claypaky para la línea arquitectónica, consideraron que la escultura constaba de tres secciones conceptuales. Partiendo de esta premisa, mantuvieron la temperatura de color constante en el medio para la cuna, y usaron un blanco más cálido en las otras secciones. Además, se configuraron diez ciclos dinámicos de luz blanca adicionales de 3200K a 4000K, a partir de un sistema especial de control. Riccardo Garbuio, de Arcadia Digital, brindó un valioso apoyo durante la fase de rigging y programación.
Un belén tan raro e inusual despertó inevitablemente un gran interés entre los miles de visitantes de la Plaza de San Pedro durante la época navideña, y recibió una gran cobertura mediática en todo el mundo. Por su parte, los escultores apreciaron mucho la iluminación, definiéndola como “la más efectiva que se nos podría haber proporcionado para mejorar nuestro trabajo”.
