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En noviembre los Wayne State Warriors inauguraron su nuevo estadio en un partido contra los Michigan Wolverines. 


La nueva cancha de 3000 localidades, cuya instalación ha costado un total de 25 millones de dólares, es también la sede de la Liga G de los Detroit Pistons de la NBA, los Motor City Cruise. 

 

La nueva instalación llevará al cielo la experiencia de los aficionados gracias a un completísimo sistema PA formado por altavoces de la serie A de L-Acoustics, diseñado y especificado por la consultora Idibri e instalado por la integradora Ametek

 

¿El secreto del éxito de esta instalación? Está claro: el sonido se mantiene alejado de las gradas y de la cancha de madera, que son tremendamente reflectantes. Los culpables del éxito fueron los gabinetes de la serie A de L-Acoustics; especialmente, ocho arrays principales dirigidos a la zona de asientos, cada uno formado por cuatro A15i (dos A15i Wide más dos A15i Focus), y alimentados por ocho amplificadores LA4X. Además, instalaron un sistema compuesto por dos A15i Wide (alimentados por un solo LA4X) para el relleno lateral, y otros dos sistemas de relleno sobre la propia pista formados por cuatro A15i Wide cada uno en configuración de cascada y alimentados por un par de LA4X. También se desplegaron dos conjuntos de cuatro subwoofers KS21i en disposición dipolar, alimentados por un único LA12X.

LA WSU Arena 1

“Con los A15i logramos una cobertura uniforme por todas las gradas. Desplegamos los Focus con una dispersión vertical de 10º y los Wide con 30º”, explica Ben Boeshans, consultor senior y diseñador principal de sistemas en Idibri. “Estos ángulos son justo lo que necesitábamos para este proyecto”. 

 

Sin embargo, llegó un imprevisto a la hora de ajustar los altavoces en una pared que estaba más próxima a los equipos que su paralela. Era casi imposible hacerlo de manera manual, pero por suerte estaba ahí Panflex para solucionarlo todo

 

“En un lado los sistemas se encontraban más pegados a la pared que en el otro. Pero pudimos ajustar los A15 con Panflex, para orientarlos con un ángulo de dispersión de 90º en lugar de 110º. No estaba en nuestros planes iniciales, pero hacer las cosas así nos vino muy bien. Con pruebas así puede comprobarse la flexibilidad real de los sistemas de L-Acoustics”. 

La flexibilidad fue otro factor importante, sobre todo, debido a los apretados plazos de instalación. Y las prisas, como era de esperar, tampoco podían afectar a la estética general del proyecto. En este sentido, Matt Tarantine, director del proyecto, quiso recalcar que el nuevo sistema de sonido no solo debía sonar bien, pues también debía lucir bien. “Queríamos que la instalación aportara nueva información sobre el estadio. Estábamos ante un sistema de última generación, algo que había que preservar, pero tampoco hacerlo destacar demasiado respecto al resto de la infraestructura”.

Dillon quiso destacar otras ventajas del nuevo sistema de L-Acoustics como el software de modelado acústico 3D Soundvision. Su integración con LA Network Manager fue prácticamente inmediata e hizo posible configurar todo el sistema antes de la calibración. Además, gracias a la colaboración de L-Acoustics con el ecosistema Q-SYS, la mayoría de sus amplificadores soportan plugins Q-SYS para mejorar las funciones de control, supervisión, diagnóstico y recuperación. De este modo se mejora notablemente la experiencia del usuario, proporcionándole una plataforma completamente unificada.  

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