Hablamos de estímulos tecnológicos, automatización, low-touch y economía contactless.
Estimado Marc, considerando su relevancia en el sector de la Economía Digital en España, así como su interés por incrementar el conocimiento sobre el aumento de ventas gracias al entendimiento tecnológico, queremos aprovechar la celebración de Integrated Systems Europe en Barcelona para una tertulia digital sobre su interesante actividad. De gran interés, entre otros, para los sectores de la integración de sistemas.
Agradeciendo de antemano su tiempo y cortesía, nos gustaría ahondar en algunas de sus propuestas didácticas y enfoques económico-tecnológicos.
¿Cuáles son sus consideraciones sobre la transformación digital y cómo planificar este proceso?
"Para empezar, entender que la Transformación Digital es esencialmente contacto con la tecnología es esencial. No ha habido ninguna revolución tecnológica sin tecnología pero, sin embargo, es cierto que la cultura de empresa o de la organización debe adecuarse a todo ese proceso. No siempre lo debe hacer antes, pero sí debe hacerlo siempre. Si lo hacemos de manera desconectada tendremos empresas u organizaciones muy avanzadas tecnológicamente pero de escasa capacidad para aprovechar sus beneficios o, por otro lado, podríamos tener empresas con una cultura organizativa muy engrasada pero sin comprensión tecnológica. Lo ideal es hacerlo a la vez. Así lo hacemos nosotros en mi empresa, gestionamos el cambio aplicando tecnología desde el primer momento y a nuestros clientes les va bastante bien".
"Ahora bien, lo interesante es el debate que surge cuando hablamos de como estructurar una estrategia de Transformación Digital. Desde mi punto de vista, el concepto digital toma un papel relevante siempre que entendamos que la clave está en la transformación que provoca y no al revés. Si esta entrevista estuviera pasando a finales del siglo XIX, estaríamos hablando de ‘transformación industrial’, si fuera a mediados de los años sesenta del siglo pasado hablaríamos de ‘transformación electrónica’. Permanece el concepto ‘transformación’ pero toma su relevancia al sujetarse en una tecnología. De ahí que defiendo la importancia de comprender el momento histórico que vivimos".
"Es urgente hacerlo. La pandemia ha sido un acelerador que marca definitivamente la entrada en el siglo XXI pero ojo con que el 78% de las empresas españolas (micropymes y autónomos) todavía no tienen ni tan siquiera página web"
En su opinión, ¿cuáles son los estímulos tecnológicos de la nueva normalidad?
"Vivimos una transformación social y económica como nunca antes. Vamos paso a paso a un mundo en el que no será necesario trabajar como ahora lo hacemos. La transformación digital es la antesala a un universo robotizado, automático. Curiosamente lo que estamos viviendo ahora bien podría ser el detonante de un mundo mejor. Un mercado complejo pero interesante, donde, pequeñas empresas, nacidas con una buena idea se convierten en un proyecto capaz de integrar los elementos que nos llevarán a la Quinta Revolución Industrial".
"Sabemos que por cada 10 personas que obtienen acceso a Internet, se crea un empleo y una persona sale de la pobreza. El mayor riesgo es iniciar esta ‘nueva normalidad tecnológica’ sin un plan. Si las empresas y los gobiernos no comprenden que antes de iniciarse en la innovación intensa y profunda, en focalizar en los avances tecnológicos, en la ‘Era de las Máquinas’, no se invierte antes en las personas que deberán comprender esos cambios, el error puede ser mayúsculo".
"La dichosa nueva normalidad no es más que la ‘nueva realidad’ social y de comportamiento. Que sea o no un espacio de crecimiento o por el contrario se acabe convirtiendo en un barrizal, depende de lo que hagamos ahora mismo. Eso de la nueva normalidad no es vivir encerrados en una especie de burbuja protectora temporalmente, es entender que el futuro se acerca mucho más rápido de lo previsto. A esto muchos verán problemas, cierto, pero recuerda que ante eso tengo dos noticias, una mala y otra buena: La mala es que los problemas no se acabarán nunca. La buena es que, las soluciones, tampoco".
Dos términos que encierran mucho contenido. ¿Qué nos puede decir sobre el low touch y la economía contactless?
"La nueva economía, la que viene, la de bajo contacto permanecerá por tiempo. Tal vez para siempre en algunos aspectos. En gran medida va a quedarse. Dará paso a una economía formada por nuevos hábitos y normas basadas en una interacción más reducida y con un menor movimiento ineficiente. Ahora ya sabemos que somos vulnerables y eso va a cambiar el concepto de consumo y de respeto hacia el medio ambiente. Las empresas que no pueden demostrar su respeto medioambiental venderán menos. Esta situación lo va a cambiar todo. Por lo tanto, te pregunto yo a ti… ¿No vas a cambiar tu negocio? ¿No vas a modificar tu manera de trabajar? Y además, la economía ‘contactless’ no es más que un nuevo comportamiento económico basado en una serie de nuevas convicciones y elementos que no tendrán tanto que ver con las alertas sanitarias sino con una percepción de la ineficiencia".
En sus ponencias e interesantes cursos, suele abordar su punto de vista acerca de las bases de la automatización. ¿Podría hacernos un pequeño esbozo de su exposición al respecto?
"En poco tiempo, vamos a tener que repensar la relación entre el trabajo y el ser capaz de alimentarse o vivir. Si no se prevé todo esto, nos crujirán a impuestos para equilibrar las necesidades con las aportaciones. Si la táctica marca este tipo de decisiones entraremos en una espiral dramática. El futuro de la automatización y la pérdida de empleo es ahora, no es un tema que podamos obviar pensando que ya vendrá. Literalmente, la gente más inteligente del mundo piensa que una ola sin precedentes de destrucción del trabajo está llegando con el desarrollo de inteligencia artificial, robótica, software y automatización. William Gibson dijo que ‘el futuro ya está aquí, pero está distribuido de manera desigual’".
"Tenemos la urgente obligación de repartirlo mejor. Nuestros hijos, que ya no nuestros nietos, dependen más que nunca de las decisiones que se tomen ahora. Tengamos en cuenta que mientras estamos luchando contra una crisis sanitaria y otra de tipo económico, el mundo se ha automatizado mucho más rápido que nunca. Por todas partes, por arriba, por abajo, por delante y por detrás, la automatización avanza de un modo exponencial. No tener eso previsto nos puede explotar frente a nuestras narices. Trabajo con gobiernos y grandes empresas, también pymes, a todos les intento explicar que eso no es evitable, que llega y que puede ser una ventaja para quien lo entienda".
La tecnología es el cómo, nosotros el por qué. ¿En qué basa el enunciado?
"La tecnología será la herramienta no el motivo. El ‘porqué’ seremos los humanos y los robots serán el ‘cómo’. Ha pasado siempre. A finales del siglo XVIII las máquinas de vapor fueron el ‘cómo’ y las personas que empezaron a colaborar con ellas el ‘porqué’. Lo que viene es una convivencia obligatoria entre avances inéditos y nuestro modo de vida tradicional, entre ‘chatbots’ capaces de simular nuestro lenguaje y clientes humanos, entre recepcionistas digitales y clientes que precisan servicios, entre robots que sustituyan a personas en trabajos repetitivos y seres humanos exigentes de servicios rápidos, eficientes y baratos".
"La hibridación entre hombres y máquinas será menos romántica y cinematográfica de lo que nos muestran los libros y las películas. Tendremos que aprender a tratar con un chatbot, pero será eso, ‘tratar’. Nos ubicaremos en fronteras desconocidas, pero serán eso, fronteras. Debatiremos sobre el papel del ser humano en muchos tipos de trabajos y será bueno hacerlo pues, como siempre ha pasado, nos toca conquistar espacios que la tecnología nos va a entregar, no eliminar".
Así que piensa que los “ciudadanos pueden ser tecnológicamente más humanos” ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Está su último libro “La era de la Humanidad” centrado en estos aspectos?
"Así es. Estamos entrando en un escenario donde la tecnología no será ya una herramienta, sino que formará parte de nuestra identidad. Ahora, en una empresa puedes decidir si tienes o no un robot, pero en el futuro esta opción de poder elegir será imposible. Por eso las personas debemos preguntarnos qué habilidades deberemos desarrollar los seres humanos para convivir en este nuevo escenario. Debemos plantearnos, cuántas de las cosas que hago ahora, por muy informatizado que esté, dentro de cinco años hará un software, porque si no las hace, no seré competitivo".
"Ser más creativos utilizando un algoritmo de apoyo es un buen ejemplo de lo que quiero decir. Imagina que tienes que diseñar una ilustración y replicarla en miles de opciones distintas. Un diseñador tardaría meses o años en hacerlo. Las variantes sobre un modelo creativo de un diseñador que ejecute un algoritmo solo precisaría de minutos. Sin embargo, seguirá siendo obra humana. O más bien, tecnológicamente humana. Va a haber límites difusos seguramente".
Un placer contar hoy con la experiencia de Marc Vidal, una de las figuras más influyentes en Economía Digital de España. Aprovechamos la ocasión para agradecerle su tiempo e invitamos a los lectores de la Revista ISP Integración a seguir su interesante bibliografía y método acerca de la Transformación Digital e Industria 4.0.
