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La inflación comienza a moderarse mientras la economía mundial pierde dinamismo.

La economía mundial continúa mostrando señales de desaceleración, con los índices PMI en terreno contractivo, aunque la pérdida de dinamismo parece ser de menor intensidad que lo esperado hace unos meses, si bien hay sensibles diferencias entre regiones. En paralelo, la inflación parece haber dejado atrás los máximos, tanto en Estados Unidos como en Europa, aunque todavía se mantiene en niveles muy elevados.

En diciembre, la inflación en Estados Unidos ha disminuido por sexto mes consecutivo, hasta el 6,5%, mientras la subyacente, sin considerar energía, alimentación, alcohol y tabaco, encadena su cuarto retroceso hasta situarse en el 5,7%. Las tasas aún son elevadas, pero sensiblemente más moderadas que los máximos de junio para la inflación general (9,1%) y de septiembre para la subyacente (6,6%).

La Eurozona presenta un cierto retraso en la evolución de los precios y en diciembre se ha producido el segundo descenso consecutivo de la inflación general, tras los máximos de octubre (10,6%), para situarse en el 9,2%. Sin embargo, la subyacente, igualmente sin considerar energía, alimentos, alcohol y tabaco, aún sigue al alza y escala hasta el 5,2%, marcando un nuevo máximo de la serie histórica. Si se produce una evolución similar a la estadounidense, los máximos de la subyacente se pueden alcanzar entre enero y febrero, siempre que no se den efectos significativos de segunda ronda.panorama economico 1 HIEn cuanto a la evolución de la actividad, el Índice PMI Global Compuesto ha mejorado dos décimas en diciembre, hasta los 48,2 puntos, aunque continúa claramente en terreno contractivo, por quinto mes consecutivo. Además, estos resultados son los peores desde junio de 2020, con la excepción del pasado mes de noviembre. La debilidad de la economía mundial se manifiesta en que los indicadores compuestos están por debajo de los 50 puntos en todas las principales economías, si bien en diciembre se ha dado una cierta mejoría en la Eurozona, China, Japón y Reino Unido, que contrasta con el mayor deterioro de los índices en Estados Unidos.panorama economico 2 HILos principales organismos internacionales estiman que puede darse una contracción técnica en varias economías entre la parte final de 2022 y el primer trimestre de 2023 o incluso en la primera mitad del año, para que posteriormente la economía mundial retome la senda de recuperación. Sin embargo, y como nota positiva, cabe destacar que la pérdida de dinamismo en la parte final de 2022 parece haber sido menos intensa de lo previsto. Por el contrario, las dudas sobre la recuperación, al margen de la incertidumbre que sigue asociada a la posible evolución de la guerra en Ucrania y de la pandemia, se centran en los efectos del endurecimiento de las condiciones monetarias sobre el crecimiento, tanto en Europa como en Estados Unidos. En China, las mayores preocupaciones se concentran en los problemas de su sector inmobiliario

Además, en este contexto de desaceleración generalizada, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha destacado el riesgo que supone que las tensiones geopolíticas puedan derivar en una fragmentación del comercio en bloques económicos. En este sentido, estiman que en el largo plazo los efectos sobre la producción mundial oscilarían entre el 0,2% en el mejor escenario y el 7% en el más adverso. Si los efectos de esta fragmentación, además de sobre el comercio, conllevasen también desacople tecnológico, las pérdidas podrían llegar hasta el 12% del PIB. Siendo los impactos aún mayores si las restricciones se extendiesen a migraciones transfronterizas, flujos de capital y descenso de la cooperación internacional.

Ante estos riesgos de fragmentación, desde el FMI se destaca que debe primar el pragmatismo y señalan áreas donde la colaboración internacional es fundamental, como el comercio, la deuda y la acción climática.

 

Para ello reclaman la necesidad de fortalecer el comercio internacional mundial, ayudar a los países más vulnerables a lidiar con sus deudas e intensificar las acciones para abordar la crisis climática.

 

En Estados Unidos, el PIB del tercer trimestre se revisó al alza, hasta el 0,8% trimestral, tras dos trimestres en negativo. El crecimiento se apoyó en la fortaleza del sector exterior, impulsado por el aumento de las exportaciones, destacando entre ellas las de petróleo. También tuvo un buen comportamiento la inversión no residencial. Por el contrario, el consumo privado se frenó, mientras que la inversión residencial y las importaciones retrocedieron, acusando la demanda doméstica los efectos de la inflación y el endurecimiento de las condiciones monetarias. Para el cuarto trimestre, se prevé que la economía se vuelva a desacelerar, tal como anticipan los índices PMI, y que, en el conjunto de 2023, el crecimiento sea muy modesto, por debajo del 1%, en un contexto de mayores costes financieros y de reducción de los ahorros que se acumularon durante la pandemia.

Por su parte, el mercado laboral estadounidense sigue manteniendo cierta robustez, aunque la creación de empleo se está ralentizando. En diciembre, el empleo aumentó en 223.000 personas y la tasa de paro descendió en dos décimas, hasta el 3,5%. Estos buenos datos de empleo y crecimiento pueden favorecer que la Reserva Federal, tras situar los tipos de interés en el intervalo entre el 4,25% y el 4,5% en diciembre, continúe endureciendo su política monetaria en sus próximas reuniones. No obstante, las subidas pueden ser más suaves, tras las señales de moderación que ya se están observando en la inflación.

En la Eurozona, ya se produjo una sensible desaceleración en el tercer trimestre, donde el PIB aumentó un 0,3%, frente al 0,8% del segundo trimestre, y se prevé que en el cuarto se agudice la pérdida de dinamismo. Sin embargo, la favorable climatología y el ahorro de consumo energético están evitando los escenarios más adversos, con una mejora de los índices PMI de diciembre, aunque aún por debajo de los 50 puntos. El cuarto trimestre puede presentar un crecimiento prácticamente nulo, claramente mejor de lo anticipado hace unos meses. Para el año 2023, aunque pueda darse una contracción en el primer trimestre, el crecimiento anual será positivo, si bien muy moderado, entre el 0,3% y el 0,5%, según las estimaciones de los principales organismos internacionales. La inflación y el encarecimiento de la financiación lastrarán el consumo privado y también la inversión, aunque esta última se beneficiará del impulso que suponen los fondos europeos.

Mientras, el mercado de trabajo en la Eurozona continúa mostrando una notable resiliencia, con una tasa de desempleo en noviembre del 6,5%, igual que en octubre, repitiendo los mínimos de su serie histórica. Por su parte, el BCE aumentó sus tipos en diciembre en medio punto, llevando el tipo de interés de las operaciones principales de financiación hasta el 2,5%, mientras que los tipos de interés de la facilidad marginal de crédito y de la facilidad de depósito se situaron en el 2,75% y el 2,0% respectivamente. También señaló que seguirán subiendo en próximas reuniones y que su programa de compra de activos (APP) reducirá las reinversiones a partir de marzo, a razón de 15.000 millones de euros al mes, hasta el final del segundo trimestre. En sus previsiones, contempla que la inflación se irá suavizando progresivamente, pero que aún será del 6,3% en el promedio de 2023 y que no se aproximará al objetivo de la institución hasta 2025, donde estiman una inflación media del 2,3% para la zona del euro.

En China, tras la mejoría del tercer trimestre, donde el PIB aumentó al 3,9% interanual, el cuarto trimestre volvió a presentar un crecimiento plano, acusando el rebrote de la pandemia. Así, el año 2022 ha tenido un crecimiento medio del 3,0%, el más bajo desde 1976, con la excepción de 2020, y bastante alejado del objetivo oficial del 5,5%. Además, el país ha experimentado un descenso en su población por primera vez desde el año 1961, lo que también puede restar dinamismo a su crecimiento potencial. Las perspectivas para 2023 son de una moderada recuperación, donde el crecimiento podría situarse alrededor del 4,5%. No obstante, su economía presenta debilidades, como los problemas de su sector inmobiliario, que ya se están dejando sentir en el descenso de los precios de la vivienda durante los últimos meses, y el riesgo de que las tensiones puedan trasladarse al sector financiero. A ello hay que unir las dificultades del país para lidiar con el COVID, a pesar de haber anunciado un relajamiento en su política de tolerancia cero.

En cuanto a las materias primas, han seguido relajándose los precios de alimentos y productos industriales no metálicos, mientras que han repuntado los metálicos. El petróleo también ha continuado su senda bajista, para situarse en el promedio de diciembre en 83,3 $/barril, mientras que en la primera mitad de enero mantiene una media próxima a los 82 $/barril. No obstante, en los últimos días la tendencia es al alza, por la mayor demanda de China, tras la reapertura de su economía, y por las restricciones a la oferta derivadas del embargo a Rusia. Estas situaciones pueden volver a presionar los precios en 2023, máxime si la desaceleración global es más suave de lo anticipado hace unos meses.

 

Economía española

2022: un año complicado marcado por una elevada inflación y el tensionamiento de la política monetaria; 2023: inicio con incertidumbre por la intensidad del proceso de desaceleración.

Tras la notable revisión al alza que el INE ha hecho del PIB del primer semestre del año 2022, el crecimiento medio de la economía española es previsible que se sitúe en el entorno del 5,2%, mejorando la previsión anterior del 4,8%. El pasado ejercicio ha estado caracterizado por una recuperación intensa hasta el segundo trimestre y una desaceleración muy pronunciada desde el verano, debido a las consecuencias que la guerra de Ucrania ha tenido en el alza de los precios de las materias primas, así como en su transmisión a la inflación y a los costes empresariales en nuestro país. Junto con estos parámetros, el mantenimiento de algunos cuellos de botella, la incertidumbre asociada al contexto internacional y el tensionamiento de la política monetaria han interrumpido el proceso de recuperación que había tenido desde el final de las restricciones por la pandemia.

La inflación y sus consecuencias en el cambio de orientación de la política monetaria han sido sin duda las protagonistas del pasado 2022. El IPC interanual de diciembre fue del 5,7% (tras los máximos del 10,8% en julio) y el promedio del año, un 8,4%, tasas no registradas desde la década de los 80. Esta inflación tan elevada y generalizada en todos los países europeos ha llevado al BCE a subir los tipos de interés hasta el 2,5%. El Euribor ya se sitúa en el entorno del 3,3%, lo que tensiona las condiciones de financiación de familias y empresas. Por otro lado, la sorpresa positiva en 2022 fue tanto el buen comportamiento del empleo, pese a la pérdida de vigor en la segunda parte del año, como el mantenimiento del superávit exterior, si bien será menor que en ejercicios anteriores.

El inicio del año 2023 sigue inmerso en una gran incertidumbre centrada en la intensidad del proceso de desaceleración y en cuándo se producirá el punto de giro para emprender una senda de recuperación más sostenida y robusta. En el foco seguirá la inflación subyacente (7% en diciembre) y el nivel máximo de tipos de interés que fijará el BCE, ya que ambos marcarán el comportamiento del consumo y la inversión privada, así como su impacto en las finanzas públicas. El PIB podría estar en el entorno del 1% (recientemente, la AIReF incluso apunta a un 1,6% y el Panel de Funcas al 1,3%), en un contexto de riesgos claramente a la baja.

 

España tiene también algunos elementos de resistencia, como los fondos europeos, la mayor autonomía energética y el mercado laboral. Lo que sí parece relevante es que por ahora se descarta una recesión en nuestro país para 2023, debido, fundamentalmente, a un mejor panorama en el sector energético.

 

Demanda y actividad

La economía española mantiene su actividad en el cuarto trimestre pese al deterioro del contexto económico. 

A la espera de que se publique a finales de esta semana el dato avance de Contabilidad Nacional Trimestral para el cuarto trimestre de 2022, con la información disponible, puede afirmarse que la economía española podría mostrar un comportamiento similar al registrado en el tercer trimestre (0,1% intertrimestral). A pesar del deterioro del contexto internacional y el endurecimiento de la política monetaria, los indicadores de economía real todavía muestran cierta resistencia a la contracción.

Así, tras el deterioro de las expectativas tanto de los consumidores como de los sectores registrado durante la mayor parte del pasado año, en los últimos dos meses se observa una ligera mejora de las perspectivas de las familias y del comercio minorista y los servicios.

En lo que respecta a la evolución del consumo, a pesar del avance de la inflación y el aumento de los tipos de interés, el consumo ha seguido mostrando una evolución positiva en los últimos meses. No obstante, sí parece previsible que durante los próximos trimestres registre una ralentización, a medida que las cuotas de los préstamos hipotecarios vayan reflejando las subidas de los tipos de interés y el mercado laboral muestre un menor dinamismo.

La actividad industrial continúa viéndose afectada por un contexto económico de elevada incertidumbre, aumento de los precios energéticos y problemas de suministro, lo que se ve reflejado en la evolución de los indicadores de confianza del sector, que han mostrado un claro empeoramiento durante prácticamente todo el ejercicio 2022, con lo que el sector estaría sufriendo una contracción. No obstante, comienza a observarse un menor ritmo de deterioro hacía una estabilización. Así, los PMI de manufacturas, aunque acumulan seis meses en niveles contractivos y continúan por debajo del nivel 50, en noviembre y diciembre han mejorado ligeramente. Las empresas encuestadas manifiestan una caída más lenta de la entrada de pedidos, una estabilización del empleo y menores presiones sobre los precios de sus materias primas, junto con un ligero recorte en los retrasos en los plazos de entrega.

Esta cierta mejoría de los cuellos de botella en el comercio internacional también ha facilitado el aprovisionamiento de materiales por parte de la industria automovilística en la última parte del año, lo que ha permitido que en los últimos meses del 2022 la producción de vehículos haya mejorado respecto al mismo periodo del año anterior, más afectado por la falta de microchips. Según el sector, esto permitirá cerrar 2022 en torno a los 2,2 millones de unidades fabricadas. A pesar de este contexto, la fabricación nacional se sigue situando un 23% por debajo del ritmo de producción previo a la pandemia, con cerca de 600.000 unidades menos.

El sector servicios continúa mostrando una evolución bastante sólida, aunque las expectativas se han deteriorado en los últimos meses debido tanto a la persistencia de la inflación como a la subida de los tipos de interés, que erosionarán la capacidad de consumo de las familias. Así, el PMI de servicios, tras el bache de septiembre y octubre, de nuevo se situó por encima del nivel 50 en noviembre y diciembre.

Desde el punto de vista del sector exterior, la información de aduanas disponible para los once primeros meses del año pasado muestra una evolución mucho más dinámica de las importaciones de bienes que la de las exportaciones en términos nominales, debido tanto al mayor avance en términos reales como al incremento de precios de las importaciones. Así, las exportaciones aumentaron un 23,6% interanual (un 4,2% en volumen) y las importaciones un 35,8% interanual (un 8,4% en volumen). El resultado de estos flujos fue un déficit comercial en este periodo de -63.602,9 millones de euros, frente a los -20.836 millones del mismo periodo de 2021.

En la misma línea, según los datos de Balanza de Pagos publicados por el Banco de España, en los diez primeros meses de 2022 el superávit de la balanza por cuenta corriente alcanzó los 4,4 miles de millones, frente a los 9,8 miles de millones de superávit del mismo periodo del año anterior. Este saldo se debió al notable deterioro del saldo de bienes y servicios no turísticos, que se ha visto compensado por el superávit en la balanza de servicios turísticos, lo que se corresponde con la mejor evolución de los flujos turísticos este año.

En este sentido, los últimos datos disponibles respecto al sector turístico muestran cómo la entrada de turistas internacionales continúa recuperándose, aunque se observa cierta ralentización. Así, en el mes de noviembre de 2022 se situó en cerca de 4,3 millones de turistas, casi un 9% por debajo de los turistas de noviembre de 2019, antes del comienzo de la pandemia, cuando en octubre ya se había alcanzado el 95% de las cifras prepandemia. No obstante, dado que el gasto medio ha aumentado, el gasto total de los turistas se sitúa un 6% por encima del registrado en noviembre de 2019.

 

De cara a 2023, las expectativas del sector son favorables en un contexto de recuperación de la normalidad y reactivación de los flujos de turistas asiáticos.

 

Mercado laboral

La creación de empleo se desacelera en la recta final de 2022 y continuará haciéndolo en 2023.

El balance de 2022 para el mercado laboral es positivo, con una creación de empleo del 3,9% en promedio anual, en términos de la afiliación a la Seguridad Social, lo que supone unos 750.000 cotizantes más que en 2021, de los que casi 1.000 (más del 90%) son trabajadores del sector privado. Sin embargo, se observan dos etapas en la evolución del empleo a lo largo de 2022. En la primera mitad del año, la afiliación a la Seguridad Social mostró un notable dinamismo, en contraste con la desaceleración observada en la segunda parte del ejercicio.

De cara al año 2023, es necesario mantener mucha cautela, dada la incertidumbre económica existente debido a las consecuencias de la guerra de Ucrania sobre la inflación, el suministro de energía y, en general, el encarecimiento generalizado de los costes de producción, que están afectando a la actividad económica y, en consecuencia, al mercado laboral. Así, CEOE estima que el empleo en términos EPA creció un 3,3% en 2022. En cambio, la creación de empleo se ralentizará notablemente en 2023, hasta el 0,8%, como consecuencia del menor crecimiento previsto del PIB. Mientras, la tasa de paro, tras haber alcanzado un 14,8% en 2021, se estima que bajó en 2022 hasta el 12,8%. En 2023 se mantendrá en un nivel similar a esta cifra.

En diciembre, la afiliación a la Seguridad Social mostró una evolución menos favorable que en los meses anteriores. En concreto, registró un aumento de 12.640 cotizantes, lo que supone una cifra inferior al incremento medio observado en el periodo 2014-2019 (+64.327 personas). De hecho, este es el peor dato en un mes de diciembre desde 2012. Por sectores, hay que destacar los aumentos de afiliación registrados en la agricultura y en los servicios, aunque han sido más moderados que los contabilizados en este mismo mes en los años anteriores a la pandemia. Mientras, se produjeron descensos en la industria y en la construcción, pero no muy alejados de lo habitual en este mes.

La tasa interanual de la afiliación continúa moderándose y se situó en el 2,4% en diciembre, tres décimas menos que en noviembre, y la mitad que la tasa del 5,1% alcanzada en abril. Además, hay que destacar que el sector privado continuó perdiendo trabajadores en diciembre. En concreto, 10.687 afiliados menos que el mes anterior, lo que fue más que compensado por la incorporación de 23.327 nuevos empleados en el sector público.

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha publicado recientemente una nueva serie de afiliación a la Seguridad Social desestacionalizada, que incorpora cambios metodológicos. Con los nuevos resultados, la afiliación corregida de estacionalidad muestra un comportamiento favorable en el primer semestre de 2022, con un promedio de incremento intermensual cercano a las 70.000 personas, mientras que, en el segundo semestre, este dinamismo se moderó notablemente y el promedio intermensual fue de unas 11.000 personas, habiéndose producido un aumento de 7.357 personas en diciembre frente a noviembre. Además, con la información publicada por el Ministerio, se estima que en enero la afiliación bruta, cuyo dato suele ser desfavorable, retrocederá sensiblemente, con un descenso que podría superar las 200.000 personas respecto a diciembre.panorama economico 3 HIEl número de trabajadores en ERTE se ha estabilizado en cifras algo superiores a las 20.000 personas desde el pasado mes de julio. En concreto, alcanzó las 21.326 personas en diciembre, de las que la quinta parte pertenecen al sector del automóvil. Por su parte, el paro registrado descendió en diciembre por tercer mes consecutivo. En concreto, bajó en 43.727 personas en el último mes del año, aunque este dato es menos favorable que el observado en promedio en este mes en el periodo 2014-2019. De esta forma, el paro registrado cierra 2022 en 2.837.653 personas, lo que supone 268.252 desempleados menos que a finales de 2021.

El balance del mercado laboral en el cuarto trimestre ha sido positivo, aunque ha perdido gran parte del dinamismo que mostró en la primera mitad de 2022. De hecho, según estimaciones del departamento de Economía de CEOE, la afiliación efectiva (descontando ERTE) corregida de estacionalidad aumentó un 0,3% intertrimestral en el cuarto trimestre, la misma tasa que en el tercer trimestre, pero muy inferior a las tasas del 1,2% y el 1,6% registradas en el primer y segundo trimestres de 2022, respectivamente.

 

Inflación

La inflación registra una notable desaceleración en los últimos meses de 2022 y cierra en el año en el 5,7%.

En diciembre, la inflación se desaceleró hasta el 5,7%, frente al 6,8% de noviembre, gracias al descenso de los precios energéticos. La inflación ha mostrado un significativo descenso desde las tasas de dos dígitos registradas en los meses centrales hasta situarse en diciembre en la tasa más baja de todo 2022. Con este dato, la inflación media anual se sitúa en el 8,4% en 2022 y la media de la subyacente, en el 5,2%.

El IPC subyacente eleva siete décimas su tasa de variación, hasta el 7,0% interanual en diciembre. Dentro del componente subyacente, los precios de los Servicios aumentan su ritmo interanual en dos décimas, hasta el 4,0%; los precios de los Bienes industriales sin productos energéticos aumentan en seis décimas su tasa de variación, hasta el 5,2%; y los Alimentos con elaboración, bebidas y tabaco aceleran su tasa interanual en 1,7 puntos, hasta el 16,4%.

Los precios de los Alimentos sin elaboración disminuyen su tasa de variación interanual en 1,2 puntos, hasta el 11,4%. Prácticamente la totalidad de las rúbricas de alimentos registran tasas superiores al 10%.
Los precios de los productos energéticos registraron una significativa caída de precios en su tasa interanual, hasta el -6,9%, lo que supone una fuerte desaceleración en los últimos meses, desde el 37,4% de agosto, debido al menor aumento del precio de las materias primas energéticas.

Así, en diciembre, el precio del petróleo siguió desacelerando ante las señales de pérdida de dinamismo de la economía mundial, situándose en 83,3 $/barril de media, un 10,3% menos que en el mes anterior. Las tasas interanuales también se suavizan hasta el 11,5% en dólares y el 18,1% en euros. En los primeros días de enero, el precio oscila alrededor de los 82 $/barril, lo que, de mantenerse, daría lugar a tasas interanuales negativas en este mes del -6,8% en dólares y el -1,2% en euros. Estas tasas se prevé que serán sensiblemente más negativas durante los próximos meses.

Comienza a observarse una significativa moderación del ritmo de avance de los precios de los productos energéticos y también continúan desacelerándose los precios de los alimentos no elaborados, lo que obedece a unas menores tensiones sobre los precios de las materias primas en los mercados internacionales.

 

Las previsiones apuntan a que la inflación seguirá moderándose los próximos meses y a lo largo del próximo año. En 2023 se espera una tasa media mucho más moderada, en torno al 4%.

 

Sector Público

El déficit público en 2022 cerrará en el entorno del -4,5% del PIB.

La AIReF ha actualizado sus previsiones de déficit público, empeorando en dos décimas su estimación del saldo presupuestario para el conjunto de las Administraciones Públicas para 2022, hasta el -4,5% del PIB. Prevé un incremento del peso de los ingresos hasta alcanzar el 43,9% del PIB, mientras que los empleos podrían tener un peso del 48,3% del PIB, debido a la implementación de las diferentes medidas y del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

En el desglose por AA. PP. y según la misma fuente, los Fondos de la Seguridad alcanzarán un saldo negativo del -0,5% del PIB en 2022. Las Comunidades Autónomas cerrarán el año con un déficit del -1,1% del PIB y las entidades locales obtendrán un superávit del 0,2% de PIB. De este modo, el Estado concentrará el mayor saldo negativo, con un -3,1 % del PIB.

Atendiendo a los datos hasta noviembre de Contabilidad Nacional referidos al Estado, su saldo es equivalente al -2,0% del PIB, muy por debajo del -5,8% del PIB del mismo periodo de 2021. El balance primario se ha vuelto negativo (-0,1% del PIB), si bien es muy inferior al -4,1% del PIB acumulado hasta noviembre de 2021.

Como viene siendo habitual a lo largo del ejercicio 2022, hay que destacar la fortaleza de los recursos no financieros, que crecen un 23,5% impulsados, principalmente, por el IRPF, IVA e Impuesto sobre Sociedades. También cabe señalar el buen comportamiento de las cotizaciones sociales. Y todo ello a pesar de la disminución de ingresos provocada por las diferentes medidas adoptadas para reducir los precios de la electricidad (-7.466 millones hasta noviembre, según la AIReF).

Por otro lado, los empleos siguen aumentando, si bien a menor ritmo (0,5%). Cabe indicar la diferente evolución de las partidas de gasto. Así, se reducen las transferencias a otras AA. PP. y al SEPE por la finalización de las prestaciones COVID y de los ERTE. En cambio, crecen de una manera intensa los intereses (20,5%) y las subvenciones destinadas al transporte, que se engloban en la partida del resto de empleos corrientes, que aumenta un 90,8%. 

 

Previsiones

Previsiones económicas para España (actualización enero 2023). 

 

Tasa de variaciación anual, salvo indicación en contario

2018

2019

2020

2021

2022

2023

PIB

2,3

2,0

-11,3

5,5

5,2

0,8

Gasto en consumo privado

1,8

0,9

-12,4

6,0

2,5

0,8

Gasto en consumo público

2,3

1,9

3,5

2,9

-1,6

-0,2

Formación Bruta de Capital Fijo

6,3

4,5

-9,7

0,9

5,0

2,8

-Activos fijos materiales

7,5

5,3

-11,1

0,1

4,7

2,7

Construcción

9,5

7,2

-10,2

-3,7

4,3

2,7

Bienes de equipo y act. Cultivados

4,6

2,4

-12,6

6,5

5,3

2,8

-Activos fijos inmateriales

1,1

0,6

-2,5

4,7

6,2

2,8

Demanda interna (*)

2,9

1,6

-9,1

5,3

1,9

1,3

Exportaciones

1,7

2,2

-19,9

14,4

18,4

3,9

Importaciones

3,9

1,3

-14,9

13,9

9,0

4,8

Demanda externa (*)

-0,6

0,4

-2,2

0,3

3,3

-0,4

PIB corriente

3,5

3,4

-10,1

7,8

8,7

2,0

Deflactor del PIB

1,2

1,4

1,2

2,3

3,5

1,2

IPC (media anual)

1,7

0,7

-0,3

3,1

8,4

4,2

IPC (dic/dic)

1,2

0,8

-0,5

6,5

5,8

4,9

IPC subyacente (media anual)

0,9

0,9

0,7

0,8

5,1

5,4

Empleo (CNTR) (**)

2,2

3,3

-6,8

6,6

3,8

0,7

Empleo (EPA)

2,7

2,3

-2,9

3,0

3,3

0,8

Tasa de Paro (EPA) (% población Activa)

15,3

14,1

15,5

14,8

12,8

12,8

Productividad

0,1

-1,3

-4,8

-1,0

1,4

0,1

Remuneración por asalariado

1,8

2,4

2,5

-0,8

1,7

2,9

Coste laboral unitario (CLU)

1,7

3,8

7,7

0,2

0,3

2,8

Balanza por Cuenta corriente (% PIB)

1,9

2,1

0,8

0,9

0,6

0,0

Déficit público (%PIB)

-2,5

-2,9

-10,3

-6,9

-4,5

-4,0

Tipos de interés EE.UU. (dic)

2,50

1,75

0,25

0,25

4,50

5,00

Tipos de interés Eurozona (dic)

0,00

0,00

0,00

0,00

2,50

3,50

Petróleo brent ($)

70,9

64,8

41,5

71,1

103,7

80,3

Fuente: CEOE, INE, Banco de España, Eurostat

(*) Aportación al crecimiento

(**) Puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo.

 

 

 

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